Titulitis
Allí al terminar,
en el Juicio Final,
se presentaba un alma
a dar cuenta de su edad.
el Padre preguntó:
¿amaste sin parar?
y crecida como siempre
empezó el alma a cantar.
Estudié un mogollón,
estudié un mogollón,
fui magistrado, físico,
psicólogo, inspector,
gane muy bien las pelas,
pero me acordé de Dios
y colaboré con gente
desde mi condición.
Y Dios se levantó
lo miró con cariño
de pronto se volvió
y a todos lanzó un guiño
sus ropas remangó
descoronó el triángulo
y bailándole al alma,
con garbo le cantó.
“.. Yo tengo un culo,
yo tengo un culo,
y podéis pasar por él,
tú y tus títulos.
Pero si fui experto de drogas,
asesor de integración
leía y leía sobre marginación
realizaba gestiones,
llené el ordenador
tenía un gran despacho
para dar impresión.
Porque con gente pobre
ya sabe mi Señor,
la importancia que tiene
hablar desde otra posición,
... otros, otros, otros,... ¡otros!
Tenían el contacto
con cada realidad,
o mi cualificación
perdería veracidad.
... Yo tengo un culo,
yo tengo un culo,
y podéis pasar por él,
tú y tus títulos.
El alma entristecida
se deshacía llorando,
y Dios la consolaba:
¡venga, no es para tanto!
si pasarás el tiempo
en nuestra eternidad,
pero para que te acuerdes
y nadie lo piense más,
un grupito de angelotes
por siglos te cantarán
este nuevo "versículo"
que el mensaje aclarará
... Yo tengo un culo,
yo tengo un culo,
y podéis pasar por él,
tú y tus títulos





